La historia de April con las vacunas
Al final, seguimos adelante y vacunamos a todos nuestros niños según lo previsto. Queríamos poder protegerlos, y esto era lo mejor para nuestra familia.
A medida que crecí, vi a mis padres vivir la vida como recién llegados a este país. Los vi luchar contra las barreras del idioma y cómo esto les impedía hacer todas las preguntas que hubieran querido.
Mis padres siempre quisieron lo mejor para mí, pero no puedo evitar preguntarme si alguna vez desearon tener más información sobre la salud.
Cuando tuve mis propios hijos, vacuné a mis dos primeros hijos según el calendario recomendado. Yo era madre primeriza y seguí lo que me dijeron que hiciera.
Pero, a lo largo de mi tercer embarazo, cambié de opinión. Mi instinto maternal de investigar más a fondo me llevó a buscar opiniones e historias sobre las vacunas de otras madres como yo que habían pasado por eso antes. Tenía que tomar una decisión: ¿vacunarlos o no?
Esta vez, estaba decidida a asumir un papel más activo. Me prometí a mí misma que siempre aprovecharía la oportunidad de tomar decisiones informadas, una oportunidad que mis padres tal vez no habrían tenido tan a menudo.
Así que mi esposo y yo conversamos mucho con el pediatra, y yo le compartí mis preguntas. Obtener respuestas a estas preguntas de un profesional de la salud en quien confiaba fue el primer paso para construir mi confianza en las vacunas.
En esa época, cuando tuve estas conversaciones, también me enteré de que dos personas que conocía bastante bien tenían enfermedades que se pueden prevenir mediante vacunas.
¿Cómo pudo pasarles esto? El problema ya no era algo lejano, que ocurría a kilómetros de mi zona de comodidad. Me afectó de verdad.
El verdadero impacto de las vacunas es el siguiente: las enfermedades todavía existen en el mundo, pero, cuando hacemos nuestra parte al vacunar, contribuimos juntos a combatirlas.
Al final, vacunamos a todos nuestros hijos según el calendario recomendado. Queríamos ayudar a protegerlos, y esto era lo mejor para nuestra familia. Hasta el día de hoy, no tenemos ningún arrepentimiento.
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Celenia
Esposa y madre, tecnóloga en resonancia magnética, viajera del mundo